El gasoducto ruso South Stream

El costo político del peaje

La construcción del gasoducto South Stream, que llevaría gas ruso a Europa del sur, y que cuenta con 900 km de tendido submarino por el fondo del Mar Negro, podría suspenderse o modificarse por diferencias entre Rusia y Turquía.

Aunque los medios rusos adelantan que el tema está en la agenda de la reunión entre el Presidente de Rusia Dimitri Medvedev y la Canciller de Alemania Angela Merkel, no ha trascendido de esa Cumbre nada al respecto.

Los acuerdos bilaterales entre los países por los que pasará el gasoducto se iniciaron en 2008, y a la fecha, pese al acuerdo alcanzado en 2009 entre Rusia y Turquía para el pasaje submarino por el Mar Norte en aguas turcas, este último país no autorizó todavía el inicio de las obras.

Voces del gobierno ruso adelantan que podría suspenderse temporalmente la construcción, en tanto expertos del sector se pronuncian por la construcción de una tercera rama en el gasoducto del Norte (North Stream) para reemplazar la vía de suministro hoy en discusión, alegando que costaría a Gazprom unos 4.000 millones de euros menos y facilitaría la financiación.

En torno al tema hay todo tipo de comentarios, algunas voces germanas dicen que el gas ruso es caro y que prefieren buscar otras alternativas también rusas, pero más baratas, en tanto algunos expertos adelantan que Turquía considera menores los beneficios económicos del gasoducto para el país, y que las presiones del momento son más bien políticas que económicas, lo que preanuncian demoras y regateos en la autorización pendiente.

No son los primeros obstáculos que enfrenta la construcción de esta gigantesca obra, ni el primer cambio en el tendido, téngase presente que inicialmente pasaría por Ucrania, y seguramente seguirán las presiones de las partes involucradas, ya sean los países de tránsito o los inversionistas del proyecto.

Largo tiempo le llevó a Rusia convencer a Europa que no usaría el gas como un arma política, ni económica, y cuenta hoy con el respaldo pleno de Alemania que lo considera un socio confiable. Por eso parece difícil que el Gobierno ruso renuncie a esta obra y más difícil que Gazprom deje ese espacio a otros competidores. El gigante del gas sostiene desde el inicio del proyecto que éste seguirá su curso sea cual fuere la coyuntura del mercado.

Si pasará por aguas turcas o no, parece no ser lo determinante. Si este pasaje se considera una herramienta política, en un mundo en crisis que preanuncia cambios, el nuevo tendido podría beneficiar a nuevos socios o viejos aliados de Rusia.

PoliticaPress