La Conquista de Europa

El impacto de las compras e inversiones chinas en Europa

El Consejo Europeo sobre Relaciones Exteriores (ECFR), un grupo de expertos creado en 2007, ha publicado un informe titulado “The Scramble for Europe” (“La conquista de Europa”) sobre la avanzada de la presencia China en la economía de Europa. El nombre hace alusión a la llamada “Conquista de África” de fines del siglo XIX, cuando se desató la frenética carrera entre los gobiernos europeos por conquistar y colonizar el continente africano. Con los resultados poscoloniales a la vista el nombre solo despierta temores entre los europeos.

El documento toma posición en el debate intraeuropeo ante el desembarco del dinero chino. Durante la reciente visita del Primer Ministro Chino a Hungría, Alemania y Gran Bretaña, la prensa europea dio cuenta de diversas posturas al respecto. David Cameron, el Primer Ministro Británico, por ejemplo, dijo que ve las inversiones chinas como algo positivo y que no le despiertan temores. Agregó que mantiene en cambio su preocupación por la cuestión de los derechos humanos en China.

Otros europeos adoptan una postura contraria, guardan silencio sobre el tema de los derechos humanos y se concentran en proteger sus industrias de la competencia china. La prensa también dio cuenta de la diferencia de actitudes adoptada por Europa y Estados Unidos; “al dar la bienvenida a China, Europa sigue la marea de la historia, y América lucha contra la corriente”, publicó The Economist.

Europa no es la África de entonces, por cierto, es rica y tecnológicamente muy avanzada; Europa, en bloque. Pero también es cierto que sus Estados miembros, por separado, no son ricos ni tecnológicamente avanzados. En esta crisis ha quedado de manifiesto que la euro zona no es una alianza política ni actúa como tal; por el contrario cada país actúa por su cuenta y conforme a sus propios intereses y conveniencias. Muchos países de la Europa de hoy están así indefensos frente a una “colonización” financiera o económica.

El debate está sobre la mesa y recién comienza.

El ECFR presentó el informe publicando lo siguiente en su sitio web[i]:

China está utilizando su creciente fortaleza económica para comprar activos estratégicos en Europa; los que comprenden empresas, deuda soberana y contratos de infraestructura. En un nuevo informe publicado por el ECFR – ‘The scramble for Europe’ – se explora el alcance y la naturaleza del avance de China en la economía europea.

Aprovechando las ventajas de su fortaleza económica y la debilidad europea, China ha pasado de comprar puertos en África y construir los ferrocarriles saudíes, a “la conquista de Europa”. Sus adquisiciones incluyen obras de infraestructura, como puertos y ferrocarriles, compañías señeras de fabricantes de autos, como Volvo y MG, y empresas de alta tecnología. Ha comprado grandes cantidades de deuda de la periferia europea en dificultades y ha celebrado contratos con Gobiernos, a la vez que prohíbe la participación de empresas europeas en contratos del Gobierno chino.

Los autores del informe, François Godement y Jonas Parello-Plesner, alegan lo siguiente:

            • La demanda europea se debe a las necesidades de corto plazo de los países con efectivo limitado, pero esto amenaza los intereses europeos de mediano plazo.
            • Las adquisiciones chinas están dividiendo a los países europeos, justo cuando están elaborando una estrategia más coordinada y rigurosa hacia Beijing.
            • La crisis ha permitido que las empresas negocien precios a la baja, lo que hace competir a los Estados miembros entre sí y contra sus propios intereses colectivos; estrategia que China ya ha utilizado en el mundo en desarrollo.
            • Si China logra respaldo para sus políticas y fortalece así su influencia, Europa podría perder peso en las negociaciones de una gama de asuntos de su interés, desde la reforma financiera global y la gobernanza internacional, hasta las normas ambientales y los derechos humanos.

“Cinco años atrás la historia era otra: las compañías europeas establecían bases en China. Hoy, las cosas han cambiado, China está comprando empresas europeas en el marco de una estrategia que le permite acceder a la propiedad de infraestructura crítica y a tecnologías de vanguardia, lo que provoca el enfrentamiento entre unos y otros países europeos.”

Recomendaciones:

            1. La Unión Europea necesita un mecanismo de veto de la inversión directa en sectores específicos, tales como defensa, medios de comunicación, educación y tecnología crítica.
            2. Europa necesita introducir un sistema de competencia equitativo en materia de adquisiciones públicas (por ejemplo, exigiendo a las empresas chinas que demuestren que no se están beneficiando de créditos concesionarios) y presionar para que China permita la participación europea en contratos chinos.
            3. Europa necesita un claro sistema de estadísticas para hacer el seguimiento de la compras de bonos por parte de China.

Antecedentes:

            • En los dos últimos trimestres, que van de octubre de 2010 a marzo de 2011, las empresas y bancos chinos comprometieron US$64.000 millones en contratos europeos, lo que representa más de la mitad del monto de la inversión total y los flujos de facilitación del comercio el flujo de facilitación que tuvieron lugar en Europa desde 2008.
            • Se dice que China mantiene el 25% de sus reservas en euros, aunque no hay manera de comprobar si ese porcentaje es correcto.
            • El 30% de las inversiones de China se ubican en China en Portugal, Grecia, Italia y España; otro 10% en Europa central y oriental.

Notas de los editores:

            1. El presente informe, al igual que el resto de las publicaciones del ECFR, representan exclusivamente la opinión de sus autores.

En el estudio publicado por el ECFR se enuncian los siguientes tres ámbitos de preocupación: la diplomacia de los bonos, las inversiones directas y la apertura del mercado europeo en el sector de las adquisiciones públicas.

Las siguientes son citas seleccionadas del informe The Scramble for Europe[ii]:

Está teniendo lugar una especie de “conquista de Europa” a medida de China compra bonos de gobiernos, invierte en compañías europeas y aprovecha la apertura del mercado europeo de adquisiciones públicas. Las necesidades de efectivo a corto plazo de una Europa golpeada por la crisis permiten a China negociar precios a la baja, lo que hace competir a los países europeos entre sí y contra sus propios intereses colectivos; China está replicando una estrategia que ya utilizó en el mundo en desarrollo. La expansión de la presencia de China en Europa está provocando fracturas dentro del bloque, lo que hace más difícil implementar una estrategia más coordinada y rigurosa hacia China, que la Unión Europea recién estaba elaborando. A medida que los europeos compiten entre sí por los negocios con China, se reducen sus posibilidades de negociar colectivamente el acceso a los mercados chinos.

 En el documento se alega que los europeos no deben culpar a China por aprovechar la oportunidad de expandir su posición económica en Europe y aumentar su influencia económica y comercial en los Estados miembros necesitados de efectivo. Tampoco deberían recurrir al proteccionismo. En lugar de ello, deberían unificarse en torno a sus intereses colectivos y tomar medidas tendientes a crear un sistema basado en normas en que todos los participantes compitan en un mismo pie de igualdad, de modo que las empresas europeas estén en condiciones de competir en China de la misma manera que las empresa chinas pueden hacerlo en Europa. En especial, deberían crear un sistema coordinado que rija la compra de bonos soberanos y un sistema de veto de las inversiones directas, y promover la competencia equitativa en materia de adquisiciones públicas.

Diplomacia de los bonos: La compra de bonos españoles y griegos por parte de China en los últimos años, y la promesas formuladas ayer sobre la compra de bonos de Hungría, han convertido a China en el prestamista bilateral de último recurso de los políticos de países endeudados, lo que afecta adversamente la capacidad de Europa de presentar un frente unido en las negociaciones con China respecto a temas tales como la reciprocidad en las condiciones comerciales, el cambio climático y los derechos humanos.

Inversión directa: Cinco años atrás el total de la inversión directa de China en Europa ascendía a US$1.300 millones. En lo que va de 2011 ha celebrado tres tratos que superan esa suma.

Apertura del mercado europeo en el sector de las adquisiciones públicas: Mientras las compañías europeas están excluidas de las adquisiciones públicas en China, los contribuyentes europeos están subsidiando empresas chinas que participan en contratos europeos.

La presencia china en Europa requiere de ésta la misma respuesta que la crisis soberana y la crisis bancaria: una demostración de unidad política y un proceso de políticas que corresponda con esa unidad. Esto no será fácil en momentos en que la prioridad de muchos gobiernos europeos es lograr cohesión presupuestaria o sobrevivir a la siguiente elección.

Por Raúl de Sagastizabal