Crisis y cambios – El Reino Unido debate su permanencia o retiro de la Unión Europea

La Cámara de los Comunes británica se apresta a votar una moción para realizar un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

No es el primero al respecto. Desde el ingreso del país a la Unión en 1973 hubo varias consultas, todas las cuales se pronunciaron por la permanencia[i]. Sin embargo, los observadores señalan un cambio de tendencia, que va sostenidamente en aumento.

Desde la primera alianza europea, la Comunidad Europea del Acero y el Carbón, creada en el marco del Tratado de París, en 1951, nunca un Estado miembro se ha retirado de la Unión Europea, o de los organismos comunitarios que la precedieron.

En el Tratado de Lisboa, que entró en vigor el 1 de diciembre de 2009, por el que se modificó el  Tratado de Maastrich de 1992 (Tratado de la Unión) y el Tratado de Roma de 1957 (Constitutivo de la Comunidad Europea) aparece por primera vez una cláusula de retiro voluntario de los Estados partes.

Según una encuesta realizada por YouGov en diciembre de 2010 el 47% de los británicos votarían por dejar la Unión y el 33% por la permanencia.

Por edades la consulta registró que votarían por el retiro el 57% de las personas mayores de 60 años y el 31% de los jóvenes.

Y según datos de una encuesta reciente, realizada por ICM Research, entidad miembro del British Polling Council, el 70% de los británicos quieren que se haga un referéndum sobre la permanencia o retiro del país en la Unión Europea y el 23% se opone a esa consulta.

Según la consulta el 49% de los británicos votaría a favor de que Gran Bretaña deje la Unión Europea y el 40% por la permanencia.  Se mantienen las diferencias por edades: por el retiro se pronunciaría el 63% de las personas de más de 65 años y el 28% de los jóvenes de entre 18 y 24 años. Con respecto a la encuesta anterior el primer grupo registra un aumento del 6%, y el segundo una disminución del 3%.

Los números muestran también amplias diferencias por partidos políticos; la mayoría de los Conservadores (Tories) votaría por dejar la Unión y la mayoría de los otros dos partidos por la permanencia. En cifras, se pronunciarían por el retiro el 56% de los votantes del partido de los Tory, el 34% de los Demócratas Liberales y el 44% de los Laboristas.

Quienes respaldan la permanencia sostienen que conviene al Reino Unido ser parte de un bloque, con el poder y la influencia que esto implica, y de los cuales carece por sí solo. Mencionan también los beneficios del intercambio económico con el mercado común.

Los que se oponen aducen por el contrario que ser parte de la Unión no mejora la posición del país en ningún sentido, ni siquiera económico, ya que el país aporta lo suyo a la Unión, y prefieren negociar un tratado de libre comercio que mantener la membresía.  Por otra parte afirman que no están dispuestos a ceder más poder a Bruselas, en detrimento de la soberanía nacional y cuestionan además la dominación francogermana y su hostilidad hacia Estados Unidos, que es el histórico aliado del Reino.

La moción enfrenta a miembros del Parlamento con el Primer Ministro David Cameron, incluso de su propio partido, quien pidió a los Tories que no den su respaldo a la medida, que sostuvo no sirve a los intereses del Reino Unido, afectaría el comercio internacional, al empleo, el bienestar y el crecimiento del país, y que no es el momento de plantear el retiro, sino de introducir reformas en la Unión.

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