Los indignados de Wall Street

Gente indignada y enojada por la situación económica que se vive en Estados Unidos ha salido a las calles de Nueva York, Boston, Los Ángeles y Chicago. En apenas tres semanas se ha esparcido la idea de protestar en las calles, de hacerse escuchar y de convocar a tantos miles como se pueda, que expresen públicamente el sentimiento de descontento que gana a cientos de miles de norteamericanos. En esta jornada alrededor de 700 de ellos fueron arrestados tras refriegas con la Policía.

Al igual que en la primavera árabe, o en las jornadas de la Plaza del Sol de Madrid, los indignados se convocan a través de las redes sociales, con un mensaje sencillo: el capitalismo se ha llevado nuestros sueños y nuestras oportunidades.

Por ahora pretenden ocupar las calles con 20.000 personas que vivan, cocinen y pernocten a cielo abierto, y manifiesten su enojo con un sistema que privilegia a bancos y grandes corporaciones por encima del bienestar del americano medio o del más vulnerable.

Reconocen que carecen de líderes, pero creen que lograrán sembrar la semilla de un movimiento de participación y activismo que los trascienda en tiempo y espacio.

Las protestas no son nuevas en Estados Unidos; en ese país en 1999 tuvo lugar la primera y más grande protesta antiglobalización del mundo: la batalla de Seattle, conocida también como la batalla de las tortugas y los camioneros (Turtles and Teamsters), que hizo fracasar la Ronda del Milenio de la OMC.

Sin embargo, estas vez se protesta por cosas que afectan la vida cotidiana, por la pérdida de bienes y bienestar, por la falta de empleo y de oportunidades, y por la incertidumbre de un futuro que asoma complejo y sin soluciones de corto plazo.

Nadie arriesga todavía la escala que pueda alcanzar este incipiente movimiento; aunque, salvando las distancias y los espacios de poder en que se mueven, también en pequeño empezó el Tea Party y hoy se sienta a la mesa de las discusiones. La noticia hoy es que hay indignados americanos, y que se han hecho visibles a través de todos los grandes medios locales y de muchos medios del mundo.

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