Asia Pacífico: Las iniciativas de las cumbres de noviembre de 2011

Los anuncios formulados durante las cumbres de Asia Pacífico de noviembre de 2011 darán que hablar; aunque en general no despertaron mucha atención de la prensa, salvo en China, las iniciativas correspondientes, que denominaremos IAP 11-11, han impactado en el seno de gobiernos y sectores económicos, que siguen a la expectativa.

En noviembre se celebraron las dos cumbres anuales de la región Asia Pacífico y sus reuniones y eventos paralelos; la Cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC), en Honolulu, Hawai, y la Cumbre de la ASEAN, en Bali, Indonesia, además de una conferencia conjunta de Estados Unidos y Australia, en Canberra.

Ambas cumbres se celebran habitualmente con eventos paralelos; en Honolulu tuvo lugar la Reunión de Líderes de los nueve países de la Asociación Transpacífico (TPP, Trans–Pacific Partnership), y en Bali, la Tercera Reunión de Líderes de la ASEAN – Estados Unidos (ASEAN–US), con la novedad de que esta es la primera vez que un Presidente de Estados Unidos participa en una reunión de la ASEAN–US.

De los anuncios de las cumbres tres son el puntapié inicial de posibles cambios en la región y en el mundo: la declaración de la Administración Obama de que Estados Unidos vira al Pacífico, el avance del acuerdo de la Asociación Transpacífico y la ampliación de la presencia militar estadounidense en Australia.

Los tres han despertado preocupaciones y enojos en China, que entiende es el blanco de acciones conjuntas de sus vecinos del sudeste asiático y Estados Unidos, para limitar su poder económico y acotar su potencial influencia militar en el ámbito de la seguridad regional.

En la esfera comercial, China no ha sido invitada a participar de la Asociación Transpacífico, en tanto son parte sus vecinos Australia, Brunei Darussalam, Malasia, Nueva Zelandia, Singapur y Viet Nam, y en Honolulu el Primer Ministro de Japón sorprendió a presentes y observadores al anunciar la intención de su país de participar en la Asociación, la que también anunció en Haití la conclusión de su acuerdo de libre comercio “en general” y la decisión de acelerar el proceso respecto a cuestiones “específicas” pendientes, para suscribir el acuerdo definitivo el año próximo. Tras la cumbre, México y Canadá hicieron saber también su intención de iniciar conversaciones para participar en la TPP.

En cuanto al ingreso en la TPP funcionarios del ejecutivo estadounidense mencionaron que cualquier país del Pacífico interesado en participar tiene que solicitarlo y cumplir las normas ya previstas en el acuerdo.

En el campo militar, Obama sostuvo en Australia que el siglo XXI es para Estados Unidos el siglo del Pacífico, que Estados Unidos es un poder en la región y que está allí para quedarse, adelantando que los recortes en debate sobre el presupuesto de defensa de su país no alterarán el despliegue anunciado para la región Asia Pacífico.

Autoridades chinas se pronunciaron sobre ambas iniciativas. En relación al TPP sostienen que éste no tendrá mucho peso sin su presencia y que el país está abierto a considerar seriamente su ingreso en cualquier acuerdo regional si se le pide que se convierta en miembro, pero en cuanto a las normas a cumplir sostienen que China no tiene que seguir normas impuestas por otros.

En cuanto al reposicionamiento militar americano en la región Asia Pacífico, las respuestas oficiales chinas han sido hasta ahora más diplomáticas que lo usual, aunque el Premier chino Wen Jiabao comentó que ninguna fuerza extranjera debe interferir, bajo ningún pretexto, en disputas regionales sobre el control del Mar del Sur de China.

La prensa china, por el contrario, respondió con enojo: Global Times publicó que “si Australia utiliza sus bases militares para ayudar a Estados Unidos en perjuicio de intereses chinos, entonces Australia misma quedará en medio del fuego cruzado”. Y la agencia oficial Xinhua publicó un comentario en que se alega que si Estados Unidos persiste en su mentalidad de la guerra fría y sigue manejando sus relaciones con las naciones asiáticas en calidad de poder dominante “sufrirá la repulsa de la región”[i].

Curiosamente esos comentarios lucen típicos de la guerra fría.

Y según la prensa europea podrían aplicarse a la propia China.

En la mesa están en juego debates de larga data: la falta de transparencia comercial y monetaria de China, criticadas por países grandes y pequeños, asiáticos y extrarregionales, y las disputas que ese país mantiene por la soberanía del Mar del Sur de China con varios de sus pequeños países vecinos, aliados hoy de Estados Unidos y que reclaman a éste mayor injerencia en los asuntos de la región, y cuestiones surgidas de la crisis actual: el empuje de China por mayores espacios de influencia económica y militar, la declinación del liderazgo atlántico en los asuntos económicos globales, con una Europa en franca retirada, y la necesidad de Estados Unidos de sobrevivir a su propia crisis y mantener su posición de potencia económica y militar.

Pese a la falta de poder político intraeuropeo, que la crisis actual ha descarnado, no está en discusión por ahora la alianza político-militar de occidente (OTAN y Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas); en principio porque no han cambiado los intereses comunes de Estados Unidos y Europa en ese ámbito, pero en las esferas económica y comercial, la crisis impulsa la búsqueda de nuevas asociaciones.

Estados Unidos firmó hace poco acuerdos de libre comercio demorados durante años, con Colombia, Panamá y Corea del Sur, e impulsa decididamente la TPP, que, si se concreta, se convertirá en uno de los mayores tratados de libre comercio del mundo; por ahora sin China.

El tiempo dirá si las IAP 11-11 –TPP incluida– son la piedra de toque de un siglo centrado en el Pacífico, o si son otras de las tantas iniciativas impulsadas por la crisis, que quedaron reducidas a simples siglas.

María López