La primavera de la plaza Tahrir llegó a los análisis de la OCDE

En noviembre pasado la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) presentó su informe Perspectivas de Desarrollo Global 2012:  Cohesión social en un mundo cambiante (Perspectives on Global Development 2012: Social Cohesion in a Shifting World).

En el evento de lanzamiento del informe, la Organización lo presentó del modo siguiente[i]:

En 2011 el mundo fue testigo de masivas movilizaciones de ciudadanos. Desde la plaza Tahrir hasta la Puerta del Sol y desde las calles de Túnez hasta las avenidas de Nueva Delhi, resonaron sus voces reclamando más justicia económica y social y más participación y apertura políticas. Esas aspiraciones por una mayor cohesión social, con oportunidades justas para todos en la sociedad, se originan en las profundas transformaciones económicas globales que han tenido lugar en las dos últimas décadas. La nueva geografía del crecimiento aporta nuevos recursos financieros que aceleran el crecimiento de los países y al mismo tiempo plantea nuevos desafíos que requieren medidas y compromisos de largo plazo por parte de los gobiernos, y abre cauce a oportunidades sin precedentes que no deben desperdiciarse.

En el sitio web de las Perspectivas 2012[ii], se hace referencia tambíen a los sucesos que se iniciaran en el mundo árabe.

Recientes eventos que han tenido lugar en países de buen desempeño en el mundo árabe, pero también en otros lugares, como Tailandia, China e India parecen indicar que el crecimiento económico, el aumento de los ingresos fiscales y mejoras en la esfera de la educación no son suficientes para crear cohesión, y que los gobiernos deben atender los déficits sociales y promover activamente la cohesión social para lograr que el desarrollo a largo plazo sea sostenible.

En el informe[iii] se pasa revista a las oportunidades y desafíos que plantea la “mudanza de la riqueza” en el ámbito de la cohesión social, la importancia de las políticas públicas respectivas y el posible diseño de esas políticas para atender esos desafíos emergentes y no desaprovechar esas oportunidades.

En el documento se describe el concepto de “riqueza cambiante” del modo siguiente:

El mundo ha cambiado notoriamente desde los inicios del nuevo milenio. El término “riqueza cambiante” describe un fenómeno en el cual el centro de gravedad económico del planeta se movió de manera progresiva del Occidente al Oriente y del Norte al Sur, lo que generó una nueva geografía del crecimiento. El nuevo escenario presenta algunas oportunidades y desafíos importantes para la creación de sociedades cohesivas.

Y en cuanto a los desafíos emergentes específicamente menciona:

Las transformaciones económicas y sociales ocurridas durante un periodo de crecimiento rápido desencadenan nuevas tensiones que los gobiernos deberán enfrentar. Los desafíos incluyen desigualdades crecientes en ingresos, la transformación estructural y la necesidad de satisfacer las expectativas cada vez más altas de los ciudadanos en cuanto a los estándares de vida y el acceso a las oportunidades.

Los ciudadanos que viven en una economía con crecimiento rápido tienen expectativas crecientes con respecto a sus estándares actuales y futuros de vida pues desean compartir los beneficios de ese crecimiento. A medida que una emergente clase media se compara cada vez más con sus pares de las economías avanzadas, puede esperarse que cambien sus hábitos de consumo y demandas de servicios de calidad. Los ingresos más altos, una mejor salud y una mejor educación no equivalen automáticamente a una mayor satisfacción de vida, como lo demuestra la baja en este rubro en países con rápido crecimiento como Tailandia y Túnez. Los gobiernos no deben ignorar los esfuerzos de estas clases medias emergentes ni subestimar su capacidad de movilizar a las personas y ejercer presión para que los gobiernos sean más abiertos y transparentes o para que se eleven los estándares de prestación de servicios.

En este contexto el fortalecimiento de la cohesión social se convierte en un objetivo de política crucial. Los gobiernos que ignoren los asuntos relacionados con este tema corren el riesgo de tener que enfrentar inestabilidad social y emprender intervenciones de política ineficaces. Los sucesos recientes –desde los disturbios a favor de la democracia en Tailandia en 2010 hasta las revoluciones de la Primavera Árabe– sustentan la tesis de que obviamente no es suficiente aplicar marcos de política adecuados desde el punto de vista tecnocrático desatendiendo el deseo de los ciudadanos de contar con procesos políticos incluyentes.

Los reclamos sociales y políticos de la primavera egipcia están en el centro del análisis: la riqueza cambiante puede traer muchos beneficios, pero también crecientes e injustas desigualdades, y estas últimas avivaron los sucesos de la plaza Tahrir.

Los países emergentes y en desarrollo pueden ser cada vez más ricos y los países desarrollados pueden serlo un tanto menos, el punto es, sin embargo, si sus sociedades son cada vez más ricas y sus recursos se distribuyen equitativamente.

Sea cual fuere el centro de la economía global, y sean cuales fueren las viejas o nuevas escalas de determinadas economías, si éstas no cubren el “déficit social”, poco importa adonde se mude la riqueza.

PoliticaPress


[iii] OECD Development Centre, Perspectives on Global Development 2012: Social Cohesion in a Shifting World – ISBN 978-92-64-113145 © OECD 2011. Se autoriza la reproducción de este resumen siempre y cuando se mencionen el título de la publicación original y los derechos de la OCDE

Resumen: http://browse.oecdbookshop.org/oecd/pdfs/free/4111024e5.pdf